Un mentor para el nuevo tiempo

En “La Previa” del jueves, Rovira aseguró que no será candidato a nada para garantizar la cuota de igualdad y de entrega equitativa que busca imprimirle a Encuentro Misionero. El llamado para que los más jóvenes tomen la posta.

El nacimiento de Encuentro Misionero empezó a gestar en Misiones algo más que un recambio de nombres. Carlos Rovira, líder del movimiento durante más de dos décadas, decidió correrse del centro electoral para empujar desde otro lugar. En la previa del jueves aseguró que no será candidato a nada y volvió a empujar la participación de los jóvenes que masivamente se suman al nuevo espacio que se define horizontal, sin jerarquías rígidas y abierto a la participación de todos los sectores.

“Encuentro Misionero nació con la idea de volver a convocar a toda la sociedad misionera sin distingo”, planteó Rovira. Una convocatoria amplia, sin distinciones, que busca reorganizar la política provincial en torno a una nueva ética: la del hacer.

La decisión de Rovira de no competir no es un corrimiento neutral, sino una decisión política que se reconoce de alto impacto y habilita a la aparición de nuevas referencias donde los jóvenes aparecen como actores centrales.

“Como mentor de este esquema, es importante reconocer lo potente que puede ser la trasmisión de ideas en estos encuentros que están marcando el nacimiento de una nueva historia”, dijo Rovira en la reunión del jueves, de la que participaron funcionarios, intendentes, militantes y, otra vez, decenas de jóvenes con ansias de tomar la voz y sumar su mirada a Encuentro Misionero.

“La nueva historia la van a escribir ustedes”, les dijo Rovira, que también destacó “el carácter simple pero profundo de vernos y estar en el mismo lugar, desprovisto de todo tipo de atavismos y de disfraces que nos saquen de la humildad, que es la máxima condición para hacer algo común”. “Esto no se puede hacer de otra manera que no sea alejado del ego y de jerarquías que otorgan privilegios y nos separan de la gente”, agregó antes de afirmar que no busca “ninguna candidatura” en pos de “garantizar esa cuota de igualdad y de entrega equitativa a quienes sí van a ir formando su voluntad de tomar la posta”.

En resumen, el mentor no desaparece, pero deja de ocupar el centro de la escena para que otros lo hagan. Ese movimiento redefine el tablero provincial. Encuentro Misionero no se presenta como continuidad automática de la “renovación”, sino como su mutación. Rovira lo explicó con una imagen potente: la del águila que rompe su propio pico para renacer. “La renovación caducó y nació ahora,cual águila, Encuentro Misionero”, sentenció.

La juventud en el centro de la escena

En ese nuevo esquema, la juventud esta llamada a convertirse en sujeto político determinante.  Por eso el espacio promueve, como uno de sus principales desafíos, la formación, la participación y el protagonismo de cara al proceso que comienza.

“Los jóvenes son el latir de este cantón verde”, sintetizó Mauro Escalante, un estudiante universitario, que sumó su voz al coro de jóvenes que cada jueves expresan sus deseos de participar y suman ideas en las reuniones de Encuentro Misionero.  La frase condensó el espíritu de la reunión y retomó una de las imágenes más potentes a las que Rovira suele echar mano en sus mensajes: la que construye a Misiones, la principal reserva de biósfera de Sudamérica, como un cantón verde en la que la encuentre lugar la economía del conocimiento, con una zona aduanera diferencial en pos de la defensa de producciones regionales. Una agenda que mezcla autonomía fiscal, desarrollo sustentable y posicionamiento geopolítico.

La apuesta es, entonces, construir a la nueva dirigencia en tiempo real y no esperar la maduración de cuadros tradicionales, sino acelerar procesos en un contexto donde la política disputa sentido con nuevas formas de comunicación, organización y participación.

Rovira lo explicitó en clave estratégica y habló el jueves de formación para creadores de contenido, control cibernético para proteger infancias, y una agenda que combina economía del conocimiento con identidad territorial. En ese sentido, Encuentro Misionero le suma al recambio generacional un intento por actualizar la política.

La doctrina del “hacer”

El discurso del líder misionero también trazó una línea conceptual frente a una crisis que se define como multiescalar: económica, institucional, cultural. Propuso una brújula y pidió respetar la palabra empeñada y el verbo “hacer”. “Los hechos dan fe a las palabras”, lanzó como síntesis de una doctrina política que busca correrse del discurso vacío y volver a la materialidad de la gestión.

Con todo el proceso que inició el pasado 17 de abril, Encuentro Misionero empieza a tomar forma como una nueva narrativa. La de una provincia que intenta reinventarse desde sus raíces, con jóvenes en el centro y un liderazgo que decide reconvertirse para repensar un movimiento en el que los protagonistas serán los más jóvenes.

“Encuentro Misionero nació con la idea de volver a convocar a toda la sociedad misionera sin distingo, de manera horizontal, sin jerarquías”, ratificó Rovira el jueves. Y agregó: “Aquí entra y participa quien quiere, con el único requisito de la voluntad, guiado por una identidad compartida, la de nuestra casa, la Tierra Colorada, Misiones”.

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