
Orlando Barboza, productor de San Pedro, presentó “La Soberana”, una yerba mate nacida del trabajo cooperativo y con enfoque agroecológico que busca un precio justo y controlar la cadena de valor desde la chacra hasta el consumidor. Carlos Rovira destacó el valor simbólico del momento.
La yerba mate “La Soberana” —un proyecto campesino, cooperativo y agroecológico de Misiones— tuvo su presentación ante la militancia de Encuentro Misionero de la mano de Orlando Barboza, productor de San Pedro y uno de los referentes de la iniciativa, quien subrayó que el emprendimiento pertenece a los productores y no a empresarios ni industriales.
Una marca nacida de la organización campesina
Barboza relató que el proyecto surgió en un momento de fuerte tensión para el sector. Cuando la situación parecía insostenible para los productores, optaron por reinventarse a través de la organización colectiva, un proceso de trabajo, debate y unión que derivó en la creación de la marca propia.
“La Soberana” se inscribe en la experiencia de cooperativas y organizaciones de productores familiares nucleados en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT). El proyecto reúne a cooperativas como San Vicente, Eco Vida, Proyectando Futuro y Productores Independientes de Piray, además de productores adherentes, que en conjunto representan entre 500 y 600 familias vinculadas en toda la provincia. Parte de la hoja verde proviene también de la comunidad guaraní Aguay Poty, en el municipio de Eldorado.
Agroecología y precio justo frente a la crisis
El eje central del proyecto es económico y productivo. “La Soberana” se elabora bajo un modelo agroecológico, libre de agrotóxicos, con 180 días de estacionamiento y secado natural en Misiones. La propuesta apunta a sostener un precio justo para todos los actores de la cadena y a retener el valor dentro del propio sector productivo, desde la producción hasta el consumidor final.
El contexto actual es adverso para el sector. La desregulación instaurada por el decreto 70/23 del Gobierno nacional dejó el precio de la hoja verde librado al mercado, pagándose por kilo entre 150 y 200 pesos, muy lejos de los 450 pesos que los productores reclamaban ya en 2024. Frente a ese escenario, Barboza valoró que la organización yerbatera pueda demostrar lo que es posible cuando hay gestión y trabajo colectivo, y ponderó que el proyecto contemple el cuidado del suelo, el uso racional del agua y la protección de los bosques y la biodiversidad.
Cooperativas, convenios y proyección
La UTT firmó un convenio con el establecimiento Pérez Hermanos, de San Pedro, para garantizar el acopio, la molienda, el secado y el envasado. Para su primera tanda, la marca adquirió cerca de 60.000 kilos de hoja verde, con los que elaboró unos 10.000 paquetes de un kilogramo. Según los referentes del proyecto, el objetivo central es diversificar la producción de las chacras para sostener ingresos constantes y evitar la dependencia del monocultivo, que cuando falla empuja a las familias a vender la tierra y abandonar el territorio.
La reflexión de Rovira
Tras la intervención, Carlos Rovira tomó la palabra para destacar el valor simbólico de la escena. Señaló que resultaba conmovedor ver convivir, en un mismo espacio, a personas que hoy atraviesan una crisis —que definió como evitable y cuya solución ubicó dentro de la agenda del espacio— con jóvenes que llegan con sueños y esperanzas.
Rovira planteó que esa coexistencia se sostiene en la búsqueda del bien común y remarcó que Encuentro Misionero adopta con cada vez más fuerza una agenda única: el crecimiento amplio para las generaciones actuales y las que vendrán. Cerró su intervención felicitando a los presentes por hacerlo en el marco de un encuentro de alto valor ciudadano.